OMG!
del tamaño de Ohio.
Mentiríamos.
Porque si Don't Stop Believin' nos metió adentro y Bust Your Windows nos desmayó de la sorpresa, Single Ladies en la versión footbal fue el numero musical de Glee que ya no nos dejó escapar nunca jamás, los tres minutos definitivos de esa gloriosa sensación de "estos tipos pueden hacer cualquier cosa".
Por eso no termino de entender uno de los argumentos más esgrimidos por los anti-Glee de este mundo (más bien "excusa", porque argumentar no argumenta mucho nadie: como con Buffy, cualquier gilún puede decir que es una pavada sin verla): "Tiene demasiados musiales". Daaaahhhh! Tiene demasiados musicales, pero son como Single Ladies, y eso no es cosa de todos los días.
El capítulo es el cuarto, y comienza con el mismo tema, en una coreo doméstica en la que Kurt hace las veces de Beyoncé. Aparece el rudo papa Hummel, Kurt le intenta caretear un poco de heterosexuality (la parte Alberto Migré del asunto), y en eso está cuando va a parar al equipo de footbal, unos perdedores importantes que gracias una jugada de ataque basada en la coreografía de Single Ladies (y gracias a Kurt) sorprenden a los rivales y ganan por fin un partido.
La moraleja está ahí al alcance de la mano pero podría no estar, porque lo importante del momentazo que nos convoca es el disparate, una clave absoluta de Glee: la incrustación. Beyoncé vía un mini Rufus en un partido de fútbol americano en Lima, Ohio. Los espectadores, mucho más sorprendidos que los rivales. Y mucho más agradecidos también.
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| (Acá el video.) |
